Insomnio No.1

Una de esas noches que todos pasamos, llenas de adrenalina y sueños. Tocar la guitarra y descubrir que aún tienes cosas que contar, grabas dos ideas de canciones en tu teléfono y aún sigue el insomnio ahí, aún más potente pues sientes que la música a provocado un efecto en ti, has liberado endorfinas que te hacen sentir bien y no quieres que esa sensación termine. Apagas la luz esperando que eso pueda llamar al sueño, pero ahora en la oscuridad sólo un pensamiento llega a tu cabeza. El sueño de que tú y ella puedan estar juntos esa o cualquier otra noche. Piensas en su rostro, en sus labios, en su mirada, en su sonrisa. Te derrite la idea de volver a besar sus labios, de tenerla a tu lado y escuchar su disco favorito en el reproductor de su papá. Entonces Charles Bradley viene a tu mente, piensas en mirar entre tus acetatos y poner esa canción, Victim of Love, para intentar hacerla entender de que tu no quieres sólo una noche con ella, que tu quieres pasar todas tus noches a su lado, besar su cuello, abrazar su cuerpo y oler su cabello acostados los dos en la cama. Los minutos se vuelven horas y el sueño sigue sin hacerse presente, parece que lo que más deseas se te escapa por las decisiones que has tomado.
Ya es viernes y aún falta pararse para ir a trabajar, esa idea es la que te preocupa ya que sabes muy bien que no funcionas de la manera más óptima cuando estas con sueño. Ya no son esos tiempos en los que podías vivir dormido, las responsabilidades de la vida te llaman y debes cumplirlas para poder ser alguien en la vida. Ser quien tu quieres ser y sabes muy bien que el trabajo en el que estas es uno de los medios para salir adelante. Todo te lleva a pensar en el futuro, en qué pasará mañana y qué harás al respecto para poder mejorarlo. Pocos son los que no quieren ser nada; y cuando lo piensas un poco eso somos, nada. Sólo somos una pieza de materia que se encuentra flotando en la nada buscado crear una memoria que aporte pedazos de la historia en los libros que algún día desaparecerán.
Te dan ganas de ir al baño, como vives en una sociedad que no puede dejar de estar comunicada tomas tu teléfono y te pones a leer el feed de Twitter o Facebook, si te gusta leer abres el zite. Terminas de orinar y te vuelves a la cama, ahí estas tapado y evitas estornudar por el frío. Te das cuenta al abrir alguna de las redes sociales que en realidad no estas comunicado, que sólo eres un observador de todo lo que está sucediendo en tu mundo, en tu círculo de amigos y que tu mayor interacción es un “me gusta”, algún comentario random o un retweet. Te das cuenta de lo vacío que eso te ha vuelto, que prefieres estar en casa, lejos de todo lo que te puede lastimar, pero más cerca de esa frustración al ver lo que hacen los demás y que tú por miedo no te atreves. Vuelves a pensar en ella, ya ni siquiera se trata de que la invites a salir, ella ya hizo el trabajo difícil, a ti solo te toca ponerle fecha y ni eso te atreves a hacer. El trabajo es el pretexto perfecto, prefieres compartir tu tiempo con tu jefe aprovechando su buen humor y mejor juicio para criticar tu trabajo y aprender de tus errores para ser mejor. Aprovechar el momento para contarle de ella y ver como se emociona porque ve que uno de sus muchachos está pudiendo llevar una vida normal a pesar de la carga de trabajo que implica un empleo como el tuyo.
Te imaginas qué estarás haciendo dentro de 24 horas y sabes muy bien que no estarás con ella, que esperarás al domingo o lunes para confirmar fecha para tu salida. No quieres que llegue el momento de invitarla porque ya lo han hecho alguna vez y se han besado, pero temes que está vez no suceda o peor aún, que suceda y no pase nada. No quieres perderla, no quieres perder esa posibilidad de que los dos se vuelvan uno sólo. Sabes que eso puede ser casi imposible porque a ella le gusta estar sola, salir con muchos pero no estar con ninguno. No quieres regresar a ese mundo, a ese ciclo que tanto te duele. Ella te vuelve a buscar y no sabes porque. El reencuentro pareció genial porque aparentemente los dos han madurado, pero cuando ves la posibilidad tan cercana regresa el miedo y toda la seguridad que proyectabas queda en segundo plano. Al menos ahora te tomas las cosas con más calma y no pierdes el estilo cuando cometes un error, haz aprendido a ocultarlo y hacerlo pasar por algo casual pero en el fondo sigues siendo el mismo chico torpe obsesionado con su lugar dentro del universo.
Parece que liberar un poco los demonios esa noche te a ayudado para recuperar el sueño. Sigue siendo ella tu último pensamiento… debes tomar pronto la decisión de invitarla a salir, ya pasó una semana desde que ella tomó la iniciativa.

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